Nuestra historia


Había una vez un joven llamado Aurio Fernández, un valiente visionario de tan solo 16 años de edad, que decidió abandonar su tierra natal en España y embarcarse en una aventura hacia tierras desconocidas. En el año 1912, Aurio llegó a Uruguay a bordo del barco "Orita" y se instaló en la hermosa ciudad de Maldonado.


Fue en Maldonado donde Aurio descubrió su pasión por el café. Fascinado por su aroma y sabor, decidió dedicarse a la industria cafetera y aprender todo lo que pudiera sobre el arte de preparar esta deliciosa bebida. Con perseverancia y dedicación, se convirtió en un experto barista y adquirió un profundo conocimiento sobre los granos de café y sus diferentes variedades.

Sin embargo, Aurio tenía grandes ambiciones y soñaba con llevar su pasión por el café a un nivel superior. Con ese objetivo en mente, se trasladó a la capital del país y el 4 de enero de 1937, abrió las puertas de la primera sucursal de su empresa familiar, llamada "El Palacio del Café". La tienda estaba ubicada en la esquina de la Avenida Uruguay y Rondeau, convirtiéndose rápidamente en un punto de encuentro para los amantes del café en la ciudad. La calidad y el servicio excepcionales que ofrecía El Palacio del Café pronto se hicieron conocidos en la comunidad. 

A medida que los años pasaban, la empresa comenzó a crecer y pronto necesitó un espacio más amplio para satisfacer la creciente demanda de sus clientes. Encontraron el lugar perfecto en Uruguay 1188, una hermosa casa histórica que se convirtió en el hogar de la empresa durante generaciones hasta la fecha. 

La tradición familiar es un pilar fundamental en el éxito continuo de El Palacio del Café. Con cada nueva generación, la responsabilidad de mantener la excelencia y la pasión por el café se transmitía de padres a hijos. Bajo la tutela de sucesivas generaciones de la familia Fernández, la empresa se expandió por todo el territorio y abrió nuevas sucursales en diferentes puntos claves


A lo largo de los 86 años de historia de la empresa, el ADN de El Palacio del Café se ha mantenido intacto. La tradición de calidad se ha convertido en una marca distintiva de la empresa, que ha acompañado el crecimiento y la vida de cada familia, negocio y taza de café que ha pasado por sus puertas. La pasión y el compromiso de la familia han asegurado que El Palacio del Café siga siendo un referente en la industria cafetera, ofreciendo una experiencia única y satisfaciendo los paladares de generaciones de clientes.

Hoy en día, con la gestión a cargo de la tercera y cuarta generación de la familia, El Palacio del Café continúa creciendo y expandiéndose, llevando el amor por el café a cada rincón del país. La empresa se enorgullece de su historia y mira hacia el futuro con entusiasmo, manteniendo su compromiso con la calidad y la tradición que la han convertido en un símbolo de excelencia en el mundo del café.